Pasos a seguir

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  1. Ponemos la harina en un bol grande.
  2. Hacemos una especie de volcán, para poder añadir los líquidos en el centro.
  3. Disolvemos la levadura fresca en un poco de agua (si utilizamos levadura seca, no es necesario disolver).
  4. Añadimos al bol la levadura disuelta, o en su defecto la levadura seca, en mitad del volcán.
  5. Vamos incorporando, poco a poco, el agua al bol; con la ayuda de una cuchara, vamos mezclándola con la harina.
  6. Añadimos la sal y mezclamos todo con la ayuda de las manos.
  7. Ponemos la masa en la mesa y amasamos a mano hasta tener una masa más o menos homogénea (10 minutos).
  8. Vertemos el aceite por encima y continuamos amasando otros 5 minutos hasta que se absorba por completo.
  9. Hacemos una bola, la metemos en un recipiente tapado con papel film y la dejamos reposar en el frigorífico 30 minutos.
  10. Después de ese tiempo, sacamos la masa del frigorífico y la cortamos en tres partes (más o menos 280 g cada una).
  11. Desgasificamos cada una de las porciones, aplastándolas, y formando una bola con la ayuda de las manos.
  12. Con la ayuda de una brocha de silicona, pintamos tres táperes con un poco de aceite para que no se pegue la masa.
  13. Ponemos cada una de las bolas en un táper y los tapamos. Los dejamos reposar en el frigorífico unas 18 horas.
  14. Después de ese tiempo, tendremos nuestras masas perfectas, preparadas para darles forma. Importante: intentad estirarlas a mano, con un poco de harina espolvoreada en la mesa, ya que el rodillo rompe las burbujas de aire.
  15. Para hornearlas, el horno debe estar a máxima temperatura, sí es un horno casero sobre unos 250 ºC. Se debe poner la bandeja en la ranura más baja, la que este más cerca del suelo del horno.
  16. Hornearla unos 5 minutos.


Utensilios de cocina

Para realizar esta receta he utilizado alguno de los siguientes utensilios (o similares), que tú también puedes comprar online: